Hoy en día existe una fuerte concienciación por el uso de materiales sostenibles, en todo tipo de ámbitos. En ZFoam esto no es nuevo, ya que más que comprender esta necesidad, la llevamos marcada en nuestro ADN, con lo que los esfuerzos por utilizar espumas cada vez más respetuosas con el entorno, son continuos. A esto se suma nuestro empeño en sustituir paulatinamente los materiales de origen fósil por estas nuevas espumas y en calcular el impacto ambiental generado de nuestra propia actividad, a través de la Calculadora de Ciclo de Vida de la que ya te hemos hablado en profundidad.

Al hilo de esto, queremos diferenciar las espumas ECO, BIO, y hacer algunas reflexiones en torno a los materiales sostenibles y biodegradables.

 

¿Es lo mismo una espuma ECO que una BIO?

Si bien los dos tipos de espuma entran dentro de nuestra gama de espumas ecológicas y sostenibles, no son lo mismo. 

Las espumas ECO, como la ZFoam ECO 33 y la ZFoam ECO RCL son espumas no reticuladas, lo que indica que son fácil y totalmente reciclables tras su vida útil y, en el caso de la ZFoam ECO RCL, encontramos un 65% de materia prima reciclada en su composición. De esta manera su impacto ambiental, por definición, ya es menor que la de muchos materiales.

Las espumas BIO, por su parte, están fabricadas a partir de caña de azúcar, como en el caso de la espuma ZFoam LJ Bio, o de residuos forestales y aceite de cocina usado, tal y como sucede en las variedades ZFoam BIO PT y ZFoam BIO PN. Así, su origen es 100% renovable y concretamente, estas dos últimas, están certificadas por la International Sustainability & Carbon Certification (ISCC), que garantiza su correcta trazabilidad.

 

¿En qué consiste la sostenibilidad de nuestras espumas?

Hay que matizar, de entrada, que nuestras espumas ya son de por sí un material sostenible, si bien es cierto que esto se pone de manifiesto especialmente en las gamas ECO y BIO. 

Pero las espumas convencionales también lo son en una medida importante, ya que, hablamos de un material con una densidad de entre un 1,5% y un 10% respecto a un plástico típico, de modo que hay una clara reducción de materia prima para su fabricación y, por tanto, un menor impacto ambiental. A esto hay que añadir que todas las espumas son reutilizables y reciclables, con lo que cumplen “las tres R” del reciclaje: Reducir, Reutilizar y Reciclar. 

Reducir, reutilizar y reciclar

 

¿Qué hay de los materiales biodegradables y compostables?

Biodegradable y compostable son dos términos que no siempre son sinónimos de degradación sin impacto ambiental. En este caso aplicados a los plásticos (no olvidemos que las espumas son el resultado de la evolución de estos), es algo que suena muy bien en la teoría, pero que es realmente difícil de conseguir en la práctica, si nos referimos a la capacidad del material para descomponerse por sí mismo en sustancias que ya se encuentran en la naturaleza, y en un periodo de tiempo corto.

Nuestras espumas no son biodegradables ni compostables, pero ofrecen otras ventajas que superan con creces estas características. Como hemos visto, tienen un impacto ambiental muy bajo en su fabricación debido a la reducción de material primas a utilizar, es fácilmente reciclable y, en casi todos los casos, una gran parte de su composición, cuando no es el 100%, proviene de material reciclado, de caña de azúcar, o de residuos forestales, así como de aceite de cocina usado.

Queremos por último plantear una reflexión y resaltar que, en la sostenibilidad de cualquier material, todos tenemos una parte importante de responsabilidad. Desechar correctamente las piezas de espuma, es lo que permitirá reciclarlas de manera adecuada para que formen parte de nuevos productos, facilitando así el camino hacia una auténtica economía circular. 

En definitiva, siempre es mejor reducir la cantidad de material que debe ser reciclado, que generar grandes cantidades de residuos, aunque tengan propiedades biodegradables o compostables.